
Otra madrugada que se ha ido
otra que hemos perdido
en la vieja costumbre de añorarnos.
Tú sabes que te espero
y yo sé que me esperas,
y los dos esperamos
caminando a deshoras
transitando el silencio.
La noche es un instante
que se alza en el aire,
una nube que flota
de tu pecho a mi pecho.
Y mientras tanto crecen
el miedo y la desgana
de enfrentarse a los hechos.
Vacilantes las sombras
nuestros párpados besan
con un placer furtivo
y un perverso secreto.
Azorados dejamos
que amanezca de nuevo
en la vieja costumbre
de añorarnos.
Es precioso Inma, como siempre tocas el alma. Felicidades.
ResponderEliminarGracias María!!!
ResponderEliminarMuy bello
ResponderEliminarGracias Concha González. Saludos!!!
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