
No necesito que lo digas, lo sé.
Hay días, que te levantas con ganas de quererme
de acercarme a tu boca, de decirme al oído,
de abrazarme a tu pecho.
No necesito verte, lo sé.
Hay días que deseas convertirme en ceniza
borrarme en tu memoria y alejarme al olvido.
Hay días que te cansas de quererme.
Hay días... que quisieras arrancarme de tu vida.
Hay días que te contradices y me quieres un rato,
para cambiar de idea al poco tiempo.
No creas que adivino el pensamiento.
Lo sé, porque hay días que despierto y te deseo
y quisiera fundirme con tu piel
y perder la cordura entre tu boca.
Lo sé, porque hay días que reniego
de este sentimiento loco y triste
y quisiera alejarte para siempre.
Lo que aún no sé, es cuánto tiempo es "siempre",
si tal vez unas horas, o apenas un momento.
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