
Ahora callo
porque no se si existes
porque dudo de todo,
me invade la apatía
y sobre mi silencio
patinan los recuerdos.
Ahora callo
voy haciéndome a un lado
no necesito tiempo,
ni restos de memoria
que se agiten mordaces
echándote de menos.
Ahora callo
aquí solo hay vencidos
lamiéndose los labios
malheridos y ajados
henchidos de deseo.
He bebido el sollozo
en la ínfima cordura
que queda todavía
y cierro el ataúd
de este dolor eterno.
Me entrego al abandono,
y ahora callo.
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