
Sale un barco del puerto.
Se escucha la sirena en la distancia.
Sueños y maletas viajan juntos
y en tierra quedan sólo despedidas,
abrazos rotos por las prisas,
promesas de volver y algún "te quiero"
atropellado de último momento.
Se aleja y la vista ya no alcanza,
y no alcanzan los besos,
y no alcanzan las lágrimas
y ya no alcanza el tiempo.
El frío se hace un hueco entre los huesos
mientras que muere el día lentamente.
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