
Pude tocar con las manos
el techo del universo
beber en copa de plata
lágrimas de terciopelo
y besar la luna blanca
en la quietud de tu pecho.
Pude contemplar las rosas
abriéndose ante mis ojos
también vi caer las hojas
marchitas de mis otoños
y la sombra de los sueños
durmiéndose entre los chopos.
Pude olvidar el camino
perdida entre la añoranza
pude sellar los anhelos
quebrándoles las dos alas
y arrullarlos en mis brazos
al filo de la mañana.
Pude contemplar tormentas
y auroras desesperadas
y pude ver como el viento
sus cenizas derramaba
desgarrando el pensamiento
con caricias que inventaba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario