
A veces, se me queda estrecho el mundo,
se me llenan los ojos
de sangre, de hambre
de frío y de impotencia
de desidia y barbarie.
De niños yaciendo en los escombros
de hombres, alzándose a otra guerra
de madres zurciendo sus pesares
de nubes, cubriéndose de tierra.
De intemperie, de luto
de desesperación, de incongruencia,
de racimos de asombro, de locura
de desgarro abrazado a la impaciencia.
A veces, se me queda estrecho el mundo,
cuando se apaga el sol
cuando la noche llega,
y quisiera enterrar allí mis ojos,
para que no me duela.
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