
No sé en que hora me quedo
a solas con la muerte
si cuando te has marchado
o mientras aún te alejas
y llevas en las ropas
los restos de mis sueños
y dejas este vaso
de raíces añejas.
No sé en que hora me quedo
a solas con la muerte
si cuando estás conmigo
o cuando al fin me dejas
y llevas tras tus pasos
un corazón herido
remendado por hilos
de añoranzas ya viejas.
No sé en que hora me quedo
a solas con la muerte
si cuando veo en tus ojos
morirse dos estrellas
y siento que la noche
se prende entre mis poros
y una cruz de silencio
se clava entre las cejas.
¡¡¡Qué "maravilla" de poema!!!
ResponderEliminarSobra cualquier comentario...
Un abrazo.
Gracias Chema Elez!!! Un abrazo también para ti
ResponderEliminarSin duda impresionante poema. Felicidades, Inma.
ResponderEliminarGracias Luis Roche!!!
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