naufragio que se acerca en horas de tormentas
desoladas orillas de veredas inciertas,
deshilachando lentas, jirones de mi vida.
Y busco en los confines de ésta alma perdida
la puerta que me lleve a encontrar a tu alma
ya se cerró la reja que conduce a la calma,
mientras que mi esperanza, lentamente se oxida.
Como un ciego que espera ver el sol en la noche
el corazón anhela extendiendo la mano,
y regresa hastiado sin hacer un reproche.
Mi voz ya no se pierde entre espuma y arena
me embriago con tu olvido en un rito pagano,
y vuelo con el viento silenciando una pena.