Llevaba entre las manos primaveras
y él dijo que era etéreo mi regalo,
dejé que resbalaran hasta el suelo
creciendo aquél invierno en el asfalto;
Y al tiempo el corazón se ahogaba en sangre,
y al tiempo en el dolor y en el quebranto,
crecieron nuevamente primaveras
que siempre conservé entre mis manos.
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