martes, 10 de septiembre de 2024

LA LEVE CAÍDA

 ¿Quién hubiera pensado

que la leve caída de una hoja

causaría tanto estruendo?

Que siempre llegan los otoños

y detrás los inviernos 

con sus cuchillos de lluvia

dejando un boquete inmenso

en la raíz del árbol. 


¡Quién  pudiera regresar a tus ramas!

Contemplar nuestro árbol intacto

sin el paso implacable de los años

sin la trampa de la vida que se escapa

entre dedos y rutas sinuosas.


¡Quién pudiera volver

Al hambriento deseo del niño

de devorar su infancia,

a la fuente del pueblo,

a tus manos abiertas

dispuestas al abrazo!


Quién pudiera ser eternamente infante,

escuchar el futuro en canciones del aire

y reír sin motivos y llorar de la risa

cuando el miedo y la prisa no comían las entrañas,

cuando el único credo era el verbo en los ojos

y la búsqueda extraña de la exacta palabra.


¿Quién iba a decir entonces que el infinito acaba?

Que se muere un poema quemando en la garganta

y que los ríos desembocan en mis ojos,

que todo el océano se alberga en una lágrima?


¿Quién hubiera pensado

que la leve caída de una hoja

causaría tanto estruendo?


Inma Diez


ELEGÍ SER MUJER

 Elegí ser mujer;

Pude ser cualquier cosa, pero elegí ser mujer

aunque esa elección fuera la más complicada.

Escogí esta puerta de invierno cerrada a cal y canto,

y encendí mil hogueras para propiciar el deshielo. 

Busqué algún resquicio

por donde penetraran la luz y la palabra.

Antes que yo, lo hicieron otras,

y otras nuevas vendrán para seguirnos.

Llegarán para atar

Los cabos sueltos que dejamos.

Un día no sonarán las sirenas del miedo

y descontaremos los tiempos que no fuimos visibles,

que no tuvimos lengua, ni urgencia, ni dinero.

Ya no somos aquellas, 

que sólo eran mutismo entre las sombras,

devoradas por la inexistencia y el tedio.

Aún nos matan, sí,  los monstruos de la noche.

Aún los calendarios se marcan

con la sangre de unas y los demonios que anidan en los cuerpos sin alma.

Aún quedan resquicios del pasado, 

pero ahora todos saben, que ya nunca seremos

Las de antes, sumisos, silenciosas y serviles.

Ya no podrán callarnos, por mucha leña al fuego que nos echen.


Inma Diez

INTERMINABLES FILAS

 Interminables filas de cuerpos inertes,

hileras de gemidos caminando descalzos

ahogados por la sangre y por el miedo,

vencidos por la angustia y las Interminables noches.


No son mejores los amaneceres

donde estalla con fuerza la realidad siniestra;

Huele a carne quemada, a sed y a hambre.


Alguien dice que hay que seguir caminando

y llevan su vida a cuestas, sus niños a cuestas,

sus penas a cuestas,

sin saber si verán amanecer de nuevo.


Voltear la mirada al lugar donde vivieron

mientras gritan los estómagos vacíos

y el pueblo continúa llorando por sus muertos,

luchando por recuperar la libertad arrebatada.


Me pregunto quién les liberará 

de tanta atrocidad atravesada en los ojos,

cuándo regresará el verano para ellos,

cuántos más habrán de morir

antes de que alguien detenga esta barbarie...


Y mientras, ellos continúan con sus vidas a cuestas,

sus niños a cuestas,

sus penas a cuestas,

sus muertos a cuestas...

miércoles, 9 de mayo de 2018

LA NOTA



















Aquella nota sin firma,
reposaba en las manos
que estrangulaban el papel
como queriendo matar al emisario...

Aquella nota tan leída
tan prendida en la memoria,
tan ajustada al corazón
palabra por palabra.

Aquella nota no voló por el aire
se quedó cada alfiler impreso en ella,
se quedó la noche inmóvil
mientras un surco de agua
desdibujaba su rostro

domingo, 25 de marzo de 2018

LA CASA



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Los mortales silencios van cruzando la casa
arrastrando las dudas sobre el piso vacío
el espanto se cuela a través de las puertas
y en la noche cerrada crecen negros olvidos.

En la casa sin nombre quedan sólo fantasmas
que deslizan sus pasos como aves sin nido
y le crecen sonidos de desnudas palabras
que se cubren de luto sobre blanco rocío.

A la casa gastada le han salido mil grietas
y le llueven recuerdos al estrecho pasillo
los mortales silencios van cruzando la casa
mientras crece la noche y se muere de frío.

ALGUNA VEZ


Amapola, Flor, Naturaleza, Campos, Flor Silvestre


Alguna vez bajaste desde tu templo al mundo
desde tu boca a mí, a lamer las heridas
a destapar los errores cotidianos,
a observar los demonios que esperan sigilosos
el momento oportuno de acercarse.

Alguna vez llegaste a descubrir el misterio
de las aves, el graznido del viento
o la risa, que tantas lágrimas esconde
o los llantos, preñados de emociones.

Alguna vez quisiste comprender y no supiste
regresaste a tu templo a contemplar el mundo
desde lejos,
volviéndole la espalda a los errores cotidianos,
al llanto y a la risa de los pobres mortales
para que ni un rasguño se advirtiera
entre los bordes de tu piel de dios altivo.

EL FINAL DEL CUENTO



Clave, Corazón, Margarita, Amor, Madera


He perdido el miedo y a veces el tiempo
perseguido dudas y apostado el alma
he abierto brechas y cerrado puertas
propicié tormentas y perdí la calma.

De todo aprendí; Del dolor amargo,
de cada traición y cada letargo
de cada promesa que no se cumplió,
de cada ilusión que se fue apagando.

De lo que perdí ya no me arrepiento
de lo que encontré saqué una enseñanza
lo que fue y no fue, al final del cuento
cada uno da lo que en su alma guarda.