jueves, 13 de febrero de 2014

VIEJAS HUELLAS

















Aún quedan viejos juncos, viejas huellas
una ventana rota que da al mar
aún divagan mis ojos entre ausencias
y entre el aire afligido, aún te busco.

He caído de tus manos al abismo
donde recoge el viento mis lamentos
quédate en la raíz de mi memoria
para que ni la muerte nos separe.

Aquí te sobrevivo inútilmente
con la turbia evidencia de tu marcha,
en este amanecer donde la lluvia,
vuelve a bañar mis ojos al nombrarte.

YO NO ENTIENDO


















Yo no entiendo ni pretendo
los triunfos que trae la guerra
ni el infierno que provoca
con su rastro de miseria.

Sólo entiendo de los llantos
que tras su paso cosecha
de las lágrimas de angustia
sobre la sangre reseca.

Yo no entiendo ni pretendo
la cara de la violencia
con su rostro miserable
y su gesto de indolencia.

Sólo entiendo de las madres
que lloran por las ausencias
negras perlas que derraman
sobre la calle desierta.

Yo no entiendo ni pretendo
los triunfos que trae la guerra.


Este canto lo dedico
al pueblo de Venezuela
mi corazón va contigo
con tu gente y con tu tierra.

lunes, 10 de febrero de 2014

SE MIRARON

















Se miraron,
como si en duelo se batiesen
las orillas del tiempo.

Se miraron,
perpetuamente en un instante.

Despuntaba la noche,
esa hora en que el destino
empaña los espejos.

Al fondo de la calle,
sonaba un viejo saxo
sólo el rumor de un blues
con paso agonizante.

Se miraron,
como si las orillas del tiempo
de pronto se acercasen.

martes, 4 de febrero de 2014

OTRO DÍA DE OLVIDO



















Era mi soledad junto a la tuya
unidas por algún hilo indivisible.
Universos alados,
que estaban destinados a encontrarse.

Eran dos soledades al unísono
dos nostalgias febriles, dos antorchas prendidas
que se reconocieron al instante.

Ahora mi soledad, camina sola
no debí retornar de tu agonía
aunque eso supusiera
cavar mi propia tumba.

¡Se muere tantas veces mientras pasa la vida!
¡Son tantos estertores vagando por el mundo!
¡Dejamos en el aire tantas palabras nuevas!

Ahora mi soledad, camina sola
ahora tu soledad, es sólo tuya;
Es más gris la mañana y la noche más densa
mientras nos regalamos
otro día de olvido.

jueves, 23 de enero de 2014

ESTE GEMIDO

















Este gemido de agua
este quejido tan quedo
esta lumbre que no arde
este arroyo sin consuelo
este tronco que navega
en la laguna de hielo.

Esta noche que no acaba
con esa luna de acero,
esa borrasca que acecha
este pájaro en el suelo
estos puños de cristales
estas miradas de duelo.

Este olvido acostumbrado
esta inquietud en el pecho
esta lágrima engarzada
a este dolor al acecho
esta saliva que traga
la hiel del último beso.

Este gemido de agua
este sopor de silencio
esta estrella solitaria
como un abrazo sin dueño
este naufragio que habita
entre la piel de mi verso.

DE ALGÚN LUGAR























Llega ataviada de toda la belleza...

de lugares donde habita el insomnio
de la cuna del mar, de la herida sangrante.
Viene del centro mismo de la niebla,
de la risa cósmica y el dolor aislado,
de la certeza y la incertidumbre
de la magia y del misterio.

Llega como un pájaro y se posa lenta entre los ojos
como lluvia pertinaz, como bola de fuego
creciendo desde el cielo de la boca.

Es ella, revestida de contradicciones
de fracasos y aciertos, de inquietudes y dudas
de graznidos al viento y besos al ocaso.

Ella es la obsesión, el compromiso, el recuerdo,
el eterno infinito; es la leña y el árbol
es el todo y la nada, la cascada de luz
y la hora vespertina.

Es presagio de soles y de noches aciagas
ella es la soledad y el abandono,
el genuino instante, la magnética mano
la eterna cara y cruz de la moneda.

Ella llega de la serenidad, del desafío
de la alegre tristeza, de la triste alegría
de la temeridad y el desvarío.

La poesía viene de un lugar inconquistable
porque es de nadie y de todos,
porque nadie es tan libre como ella.
 

martes, 21 de enero de 2014

A ORILLAS DE TUS OJOS

















Hay una tempestad emergiendo con fuerza
a orillas de tus ojos.

El eco de un suspiro extendiendo las alas
el rostro de la duda, la herida irreparable
la lluvia cadenciosa cayendo entre tus manos,
el surco que se aloja en el nido del alma.

Al fondo tus pupilas, paisaje taciturno
desplegando las velas, surcando el horizonte
dejando atrás el eco aullando a la deriva
burbuja solitaria, etérea y delirante.

Hay una tempestad que crece y muere
a orillas de tus ojos.